5 Diciembre 2007
El sujeto es la elisión de un significante
En cambio, nuestro sujeto tiene, en relación al funcionamiento de la cadena significante, un lugar totalmente sólido y casi localizable en la historia. Apartamos una fórmula totalmente nueva y susceptible de una delimitación objetiva de la función del sujeto en su aparición, del sujeto original, del sujeto detectable en la cadena de los fenómenos. Originalmente un sujeto sólo representa lo siguiente: él puede olvidar. Supriman ese él, el sujeto es en su origen y como tal, la elisión de un significante, el significante que saltó de la cadena.Tal es el lugar, la primera persona. Aquí se manifiesta como tal la aparición del sujeto, que hace palpar por qué y en qué la noción del inconsciente es central en nuestra experiencia.
Jacques Lacan, Seminario 7: La ética del psicoanálisis, p. 270
El Complejo de Edipo como estructura
Contrariamente a la afirmación de Lévi-Strauss, el descubrimiento freudiano no es una versión del mito de Edipo; es el modelo que permite comprender sus variantes.
André Green, El psicoanálisis ante la oposición de la historia y la estructura, en Estructuralismo y psicoanálisis
15 Noviembre 2007
Cómo dar vuelta una circunferencia
Vía kottke.org
10 Noviembre 2007
15 Octubre 2007
Lo real y lo simbólico a partir de la revolución cartesiana
Es a partir del abandono de la hipótesis física de Aristóteles en provecho de la esencia matemática que se constituye la revolución cartesiano-galileica. Dicho de otro modo, ya no se trata de dar lugar a un simbólico a partir de lo real, sino por el contrario de partir de un simbólico coherente consigo mismo para poder postular un real tal vez “imposible” de observar sin por ello cuestionar la validez de la ley que ha podido extraerse. Precisemos sin embargo que esta coherencia interna bastaba para validar los enunciados que supone la prescripción de la validación ligada a lo que nuestros sentidos nos enseñan.
Jean-Pierre Lebrun, Hipótesis sobre “las nuevas enfermedades del alma”. Argumentos para una clínica psicoanalítica de lo social. En Aceituno, R. & Rosas, M. (comps.) (1999) Psicoanálisis: sujeto, discurso, cultura. Santiago: Universidad Diego Portales.
4 Octubre 2007
Cultura y opresión
Pero si una cultura no ha podido evitar que la satisfacción de cierto número de sus miembros tenga por premisa la opresión de otros, acaso de la mayoría (y es lo que sucede en todas las culturas del presente), es comprensible que los oprimidos desarrollen una intensa hostilidad hacia esa cultura que ellos posibilitan mediante su trabajo, pero de cuyos bienes participan en medida sumamente escasa (…) Huelga decir que una cultura que deja insatisfechos a un número tan grande de sus miembros y los empuja a la revuelta no tiene perspectivas de conservarse de manera duradera ni lo merece.
Sigmund Freud, El porvenir de una ilusión (Apartado II)
22 Septiembre 2007
El significante como soporte del sujeto
Se trata para nosotros, en el punto de elaboración al cual hemos llegado, de intentar articular de un modo más preciso lo que hemos avanzado más de una vez como tesis: que nada soporta la idea tradicional filosófica de un sujeto, sino la existencia del significante y sus efectos.Una tesis tal, que ustedes lo verán, será esencial a toda encarnación que a continuación podamos dar de los efectos de la identificación, exige que intentemos articular más precisamente como concebimos efectivamente esta dependencia de la formación del sujeto en relación a la existencia de efectos del significante como tal.
Jacques Lacan, Seminario 9: La identificación
17 Septiembre 2007
AsociacionLibre.org
Asociación Libre: buscador sobre psicología, psicoanálisis, ciencias sociales, filosofía y otras disciplinas afines.
17 Agosto 2007
Quería saber si Dios tenía lenguaje
Bueno. Iba diciendo. El padre hablaba de Dios. Quería saber si Dios tenía lenguaje. No me pregunte qué significa esto. Sólo se lo cuento porque sé las palabras. El padre pensaba que un niño podría hablar si no veía a nadie. Pero ¿dónde había un niño? Ah. Ahora empieza usted a comprender. No tenía que comprarlo. Por supuesto, Peter sabía algunas palabras de persona. Eso no se podía remediar. Pero el padre pensó que quizá Peter las olvidaría. Al cabo de algún tiempo. Por eso había tanto bum, bum, bum. Cada vez que Peter decía una palabra. su padre lanzaba un bum. Al fin Peter aprendió a no decir nada. Sí sí sí. Gracias.
Paul Auster, Ciudad de cristal (primera parte de La trilogía de Nueva York)
16 Agosto 2007
Nada es real excepto el azar
Mucho más tarde, cuando pudo pensar en las cosas que le sucedieron, llegaría a la conclusión de que nada era real excepto el azar
Paul Auster, Ciudad de cristal (primera parte de La trilogía de Nueva York)


